El sentido común, su mismo nombre lo dice todo. Un sentido, una dirección una vía, común, es decir, la dirección que toma más gente.
Vemos así como el sentido común se refiere a algo por donde irían o harían la mayoría de nuestros iguales.

El hombre tiene una especial capacidad para adaptarse a su entorno, y aprender lo que es mejor para el mismo basándose en una información ambiental que cualquier semejante puede recopilar igualmente, y realmente si esto funcionara mal, el hombre no habría sobrevivido.

El sentido común se basa en una  combinación de esta capacidad de recopilar información de su entorno, y de la capacidad de tomar decisiones, es decir, el sentido común toma en cuenta nuestras creencias más arraigadas para guiar nuestra vida.

Obviamente el sentido común varía, y lo que es común en una determinada época o lugar, no es tan común en otro emplazamiento, de hecho hasta un mismo acto puede ser una locura o algo común variando estos factores.
Vemos así el primer punto flaco del “sentido común”, la popularidad del acto tiene sus condicionantes.

Entonces podemos pensar, ¿Qué pasa  si cambiamos a una persona de tiempo o lugar, perdería su sentido común?
Hay que decir, que buena parte de lo que llamamos “sentido común” se basa en lo que se conoce como “psicología popular”, y se basa en reconocer las creencias y costumbres de las personas de nuestro alrededor, aprender de ellas, e imitarlas, y será de esto de lo que dependa que digamos que alguien tiene un buen “sentido común”.
Los seres humanos tenemos una inteligencia social, un conocimiento compartido que hace posibles las relaciones y el entendimiento, si el comportamiento de cada individuo dependiera de sus propias experiencias viviríamos en un individualismo extremo.

No obstante ese punto individual y personal que tenemos cada uno , siempre hará que paradójicamente nuestro “sentido común” varíe por cada uno de nosotros, podemos encontrar incluso gente que abusa del sentido común, no siendo esto lo común.

Os dejo esta cita para reflexionar, en la que la ironía de Descartes sabe reflejar bien el uso individual que hacemos del sentido común:

“El sentido común es el bien más extensamente distribuido en el mundo: todo el mundo piensa que está tan bien dotado de él que, incluso los que son difíciles de contentar, no desean más sentido común del que ya poseen.”