Los que hemos visto nacer Internet recordamos todas sus fases, y cómo han ido cambiando nuestro entendimiento del ocio y la comunicación, facetas cotidianas de nuestra vida social y con una influencia muy directa en nuestro arte de vivir y de pensar.
Desde esas primeras páginas web artesanales que hoy nos da vergüenza ajena recordar, pasando por los chat de IRC, messenger, la llegada de Google, Wikipedia, el blogging, desde las grandiosas hasta las microsegmentadas tiendas online, desembocando por último en el boom del videostreaming y las redes sociales.

Uno puede ver una evolución natural en esta ruta, unos comienzos torpes y con poca técnica, mejorar poco a poco a base de ensayo y error, hasta convertirse en un sistema con identidad propia. En este caso Internet no tiene más identidad que la que le dan los usuarios, y parece que cada día es un reflejo más fiel de la identidad del internauta medio, de su cultura, ya reflejada en otros medios de comunicación que se sustentan de alimentar sus mentes con lo que piden.

LLegados a este punto uno puede sospechar que estoy comparando Internet con Telecinco, y en parte es el pensamiento que quiero expresar. Internet no es ninguna tontería y siempre será una fuente de información dispuesta a darnos lo que pedimos, bueno o malo,  pero es un hecho objetivo que de nuevo está triunfando la tontería, los grandes proyectos, las inversiones multimillonarias, lo global, es un circo de tontería y entretenimiento, ¿A quién no le empieza aburrir Facebook? ¿Quien me puede hablar de un e-periódico parcial? ¿Quién no palpa que lo tonto y sensacionalista es lo que más se “comparte“? ¿A quién no le cuesta cada vez más encontrar buenas fuentes de información en Google?

Y es que en Internet, el dinero manda, y en este caso el dinero se encuentra en el volumen de usuarios, y lo que más atrae a los usuarios es la distracción y el entretenimiento, y esto lo puedo afirmar por profesión.
Antes vaciábamos la cabeza frente a la televisión, ahora muchos lo hacen aquí, en Internet, y si da dinero es lo que se convertirá en tendencia, lo que las grandes empresas potenciarán mientras les venga de vuelta más dinero, potenciando la tontería, que también podríamos llamar má correctamente “la mala información”.

Al igual que todo lo que hemos conocido anteriormente se ha disuelto, lo que conocemos ahora también lo hará, y hay quien ya habla de la “cuarta ola de Internet“, que llega después del “Internet social” que disfrutamos/sufrimos actualmente, y se trata más que nunca de potenciar el Internet de la mala información.
Muchos ya disfrutamos de Internet en nuestro bolsillo, por eso cuando hablo de Internet no hablo solo de ordenadores, y ello es un adelanto de la cuarta ola de Internet, ¿y en qué consiste esta nueva profecía? Para mi entender en una evolución de lo social, tendremos nuestra vida monitorizada en Internet, podemos ver si nuestro perro ha comido, cuánto está consumiendo la bombilla del baño en tiempo real, o recibir un mensaje de la nevera diciendo que falta leche.

En mi opinión, es un aumento exponencial de lo que triunfa ahora, información banal que ocupa tiempo y atención hacia una mala información, información real, pero irrelevante.
Internet es un arma de doble filo, pero parece que cada vez triunfa más el filo peligroso, que el curativo.

¿En qué se ve la filosofía relacionada con esto? Quizá en ver cada vez más truncado y saturado uno de los caminos por los que podría experimentar y evolucionar.