No asusta, pero sorprende la proliferación de las ideas liberales en las cabezas de los currantes. Algo falla, o tras mucho estudio resulta que yo no lo he entendido bien, o son esos currantes exaltados los que necesitan estudiar más, por lo que me dispongo a hacer una pequeña guía de las bases del liberalismo económico para todo aquel que lo necesite, especialmente para aquellas personas que autoconvencidas de su volumen, en algunos casos ficticio, de patriotismo, cojones y dinero, han caído en una ideología fácil para su actitud, pero que exentos de pensamiento crítico no han valorado si es la correcta o no.

Esta ideología comienza a forjarse en el  siglo XVII, pero es a principios del XIX cuando por diversos cambios políticos, sociales y económicos cuando acaba consolidándose . Prolifera en una sociedad occidental exenta de experiencias anteriores, por lo que será la primera ideología económica de tal magnitud y de la cual se desarrollaran las siguientes.

El liberalismo lleva por bandera la defensa de la propiedad privada, nadie más que yo puede tocar mi propiedad y lo que me he ganado, y hay una libre competencia entre individuos para que hagan lo que quieran con su capital, si tienes dinero bien, y si no lo tienes caes a la clase obrera donde no hay sanidad, justicia o educación porque no hay redistribución, ya que poner impuestos sobre el dinero de alguien es considerado una locura.
No obstante el liberalismo también piensa en el obrero, será libre de elegir el trabajo que mas le cuadre… ¡Que lujo!
Por Supuesto el estado existe solamente para garantizar una ley hecha de antemano e inmutable que garantice que las personas no se maten unas a otras, y poco mas…

Años mas tarde, cuando la enfermedad, la miseria, pobreza, analfabetismo y descontento general eran la base de la sociedad, mientras unos pocos acumulaban riqueza, se decidió revisar el “liberalismo clásico”.

Surge el “liberalismo social“, que cede mas influencia al estado y a los trabajadores para una mejora urgente del entorno social, se necesita asegurar un mínimo de condiciones humanas al trabajador, y esto comienza a resquebrajar los ideales del “liberalismo clásico” (hasta la actualidad), por lo que a su reacción surge un movimiento de “liberalismo conservador” de personajes que podríamos asemejar al “Sr. Burns” de Los Simpson, que desinteresados por el bienestar social, e incluso del avance de su nación desligándose del nacionalismo que se les suele atribuir, prefieren seguir acumulando riqueza a toda costa y caiga quien caiga.
En este punto de la historia todo interesado en el liberalismo debería reflexionar cuál sería su situación en esa sociedad (situación real, no situación deseada) si las cosas hubieran seguido igual.

Actualmente vivimos en la era del capitalismo moderado y la globalización, pero los auspiciadores del antiguo liberalismo, los que promueven el “liberalismo conservador”, siguen existiendo, sin escrúpulos y con ganas de aprovecharse del mundo lo más que puedan con tal de enriquecerse. Estas son algunas de sus ideas:

-Los políticos malacostumbran a los trabajadores ampliando sus derechos. Los trabajadores aceptan lo que se les impone en el momento que trabajan para alguien.
-Critican la regulación del estado, el estado no debería intervenir en sus actividades puesto que ellos se han ganado lo que tienen.
– Lo ideal sería que el estado fuera dividido en pequeñas piezas y devolver todas sus tareas y funciones al mercado, privatizando todo y creando una sociedad sin estado.
-Libre competencia entre los individuos según sus recursos. Nadie va a asegurar a los individuos unas condiciones mínimas de educación, justicia y sanidad para competir en el mercado, se las tendrá que ganar él solo, esa es su libertad.
-Completa dominación civil  para configurar un sistema social similar a “una planta bien llevada”
-Comprensión y sumisión hacia las élites.
-Fomento de la pasividad y de la exclusión política de los ciudadanos ya que no son políticamente competentes.
Y así un largo etcétera.

Podemos ver como algunos teóricos como D.Truman, R.Dahl o  mas actualmente el difunto S.P. Huntington entre otros, escribieron libremente sobre estos temas, siempre con una actitud muy peyorativa hacia el pueblo, muchedumbre, prole o masa, tal como podemos oí­r hoy en día en ciertos cí­rculos donde todavía se añora y se invierte en el fomento de estos valores y que incluso algunas veces consiguen contagiar a los que serían sus víctimas gracias a la persuasión de los medios que promueven con su capital.

Si todavía no ha sido comprendido el porqué de la intervención del estado hay que entender que, por ejemplo, la riqueza de una fábrica no la hace su dueño, también la fabrican los trabajadores y los medios técnicos que proporciona la sociedad. La riqueza que se produce está socialmente condicionada, y es el estado el encargado de mejorar dichas condiciones. El dueño de la fábrica está en su derecho de hacer riqueza, pero dicha riqueza esta ligada a los derechos de los que trabajan y a los derechos de los logros técnicos que le ha proporcionado la sociedad en la que está haciendo riqueza. Sin regulación del estado los medios por los que su riqueza existe no serían posibles, al igual que todos aquellos derechos sociales que se disfrutan hoy en día.

Hoy en día hay que tener cuidado, ya que cuando se tambalean los pilares de la economía es mas fácil agarrarse a aquello que nos siga transmitiendo seguridad y protección, pero muchas veces un mensaje por hipnótico y fuerte que sea puede hacer que estemos apoyando el  volver a un punto que todavía nos conviene menos sin que lo sepamos. Piénselo, piénsese.