Para que las cosas sean mejores suele haber una teoría de lo ideal, y una práctica que intenta acercarse a esa referencia.

Hoy, como siempre, contamos con muchas y buenas teorías, pero la práctica queda muy lejos, especialmente cuando ni se conocen las teorías. El nombre de Kant puede sonarnos a muchos, todos podríamos hablar un poco de su vida y de los rasgos y anécdotas que la historia le ha adjudicado, pero al igual que en el arte, vamos a abandonar su figura y vamos a centrarnos en algunas de sus obras, en este caso algunos conceptos muy importantes que parece que han pasado desapercibidos o incluso han sido mayoritariamente olvidados, y que sin duda van orientados a arrojar algo de luz en un mundo que sigue siendo tan oscuro o más que hace 200 años atrás.

Hablemos de lo divino

A través de su obra “Crítica de la razón pura“, Kant hace un análisis introspectivo de la razón humana, especialmente de la forma en que tratamos de comprender conceptos que quedan muy lejos de cualquier explicación racional y demostrable, como puede ser el concepto de dios o del alma inmortal.

Kant, muy sabiamente, se da cuenta de que el entendimiento humano tiene de alguna manera ciertos límites, y hay que saber darse cuenta de ello, ya que generalmente cuando se dialoga sobre conceptos metafísicos de esta clase la conversación puede terminar en una constante especulación e invención de teorías que ni fú ni fá.

Suele suceder que cuando alguien creyente dialoga con alguien no-creyente acabe enrocándose en el argumento de “al igual que tú no puedes demostrar que dios no existe, yo no puedo demostrar que dios exista, así que por si acaso prefiero pensar que sí existe y ganarme el paraíso, por si lo hay. Por no hablar de los milagros…“. Esto es una conversación de besugos, y es un argumento igualmente válido para creen en cualquier figura fantasiosa, pero sin embargo hay quien lo toma como un argumento sólido para crear uno de los pilares de su vida, como pude ser la creencia en dios o en un alma inmortal.

El pensamiento de Kant da un vuelco a la forma de entender el mundo hasta el momento, y precisamente dicha forma de pensar parece no tener el calado que debería haber tenido ya no en el pensamiento occidental, sino también en la propia cultura.

Nuestra razón procesa la información que a ella llega mediante nuestra experiencia del mundo, mediante nuestros sentidos y las cosas que nos pasan. Dicha experiencia del mundo nos hace pensar y sacar conclusiones apoyadas en sucesos y objetos reales. Kant no sólo avala este razonamiento lógico, que no es nuevo, sino que promueve que sean nuestras experiencias del mundo de las que saquemos conclusiones generales, y no que interpretemos nuestra experiencia del mundo según ideas generales de las que no tenemos ninguna explicación.

Hay que imaginarse como cayó esta idea en su época, la gente debía basar sus creencias en su experiencia del mundo, y no interpretar sus experiencias del mundo según sus creencias… todo tratado de moralidad divina, volúmenes y volúmenes sobre la inmortalidad del alma totalmente desestimados.

No solo no puede haber razonamiento sin experiencia, si no que no debería haber experiencia sin razonamiento.

Hay dos términos importantes para Kant en todo esto, “trascendental“, que es todo aquello que está fuera del conocimiento seguro y pertenece al mundo de las cosas, y “trascendente“, que es lo que está al alcance de las herramientas del conocimiento que tiene el hombre.

Kant no nos invita a tomar su pensamiento de forma radical, la vida no solo se basa en lo trascendente, las ideas intangibles, trascendentales, también deben existir como referencia, como objeto regulador de la moral y de las ideas, pero no como una guía de vida.

¿Puede Kant salvar el mundo?

Seguramente sí. Hoy en día tenemos perfectamente calada a la gente que se está cargando el medio ambiente, al que tiene tanto dinero que se ríe de la justicia, a los políticos egoístas e ignorantes… los imaginamos en traje y corbata, un poco gordos, y riéndose de la humanidad mientras fuman un puro.
Si pudiéramos hacerlos desaparecer chasqueando los dedos no tengo la menor duda de que al poco tiempo habría unos señores iguales haciendo lo mismo, de hecho podemos ver como se van unos y vienen otros constantemente.

Y no sólo podemos hacer esto con los señores de corbata, si con un chasquido elimináramos a toda persona que ha cometido y comete asesinatos, al poco tiempo volveríamos a tener asesinos en las cárceles. Con todo esto quiero decir que el problema de lo que va “mal” en el mundo no lo tiene tanto la gente “mala” como la “maldad”.

Sabemos que la maldad es fácil, que el poder corrompe, que la carne es débil… pero ¿Qué pasaría si tuviéramos una moral tan fuerte que pudiéramos evitar sin problema todo acto de maldad? ¿Y que pasaría si todo el mundo tuviera esa fortaleza moral?

Kant desea crear un mundo moral bajo su máxima “Obra sólo según un máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal” ¿Por qué querríamos actuar de la manera que nos gustaría que actuara todo el mundo? Además de por esperar el bien ajeno, por tener la confianza en que algún día obrarán así con nosotros.

Este mensaje no es nuevo, y lo encontramos en la totalidad de religiones y pensamientos morales del mundo, sin embargo, parece que no cala.

 

Este repaso fugaz por algunas de las ideas de Kant quedan muy lejos de la majestuosidad, e incluso inteligibilidad, de su obra, y con el mismo solamente pretendo lanzar una invitación a profundizar en su pensamiento.

Personalmente las ideas de Kant, no solo estás sino la gran mayoría de lo que llega hasta nuestros días, me parecen bárbaras, geniales. Entiendo (yo quiero entender) su pensamiento como una ruptura del hombre con la religión, y una liberación a interpretar el mundo tal y como es, y no solo eso, sino que Kant nos da soluciones e ideas para traer a esta vida, que es la que tenemos segura, ese mundo ideal que mucha gente espera encontrar (inexplicablemente) en una nueva vida tras su muerte…

¿Por qué esperar? ¿ Por qué no tomar el mundo tal y como lo vemos? ¿Por qué no hacernos cargo de esta vida de la mejor manera posible que nos permita nuestra humanidad y nuestro pensamiento?