La floreciente práctica del coaching está haciendo que cada vez nos crucemos con más información sobre sus profesionales, asociaciones, cursos… y como toda novedad es algo desconocida al principio he pensado en escribir,a modo personal, sobre las diferencias que encuentro  con el asesoramiento filosófico, ya que es una de las dudas más comunes que suele surgir en las conversaciones entre interesados en ambos campos.

Hay profesionales del coaching, que ya sea en persona o mediante artículos, relacionan los tiempos de la filosofía clásica con el coaching actual, ya sea entendiendo el coaching como un nuevo heredero de la tradición filosófica, o como un subproducto de la misma, y hay quien incluso habla del coaching como el nacimiento de una nueva disciplina autónoma que surge directamente como solución a los problemas de las empresas e individuos de la sociedad actual.
Lo cierto es que es un nuevo concepto en crecimiento, ya sea considerado una nueva creación, un subproducto o una transformación de lo conocido hasta el momento.

¿Qué es el coaching exactamente?

Hay muchos tipos de coaching, pero de forma resumida el coaching trata de ayudar a esclarecer los objetivos a conseguir, trazar un plan, y motivar para llegar al final de dicho plan, mediante la figura del coach que es quien ayuda y acompaña durante el proceso.

Tanto este vídeo como sus relacionados pueden servir para interpretar mejor la idea.

¿Y entonces qué es el asesoramiento filosófico?

En el asesoramiento filosófico se valora el hecho de que muchos de nuestros problemas cotidianos tienen como origen un conflicto o carencia filosófica, relacionados con nuestra concepción básica del mundo, el conocimiento de nosotros mismos y nuestro entendimiento de conceptos tan influyentes y trascendentales como la felicidad, el amor, la amistad o el cambio. La figura del filósofo asesor será la encargada de revelar dichos conflictos, hacer que el asesorado los conozca y ayudarle a encontrar sus propias respuestas.

En este portal podrás conocer más sobre el asesoramiento filosófico.

“Aproximadamente una tercera parte de las personas que trato no sufren debido a alguna neurosis clínicamente definible, sino a causa de la falta de sentido y de propósito de sus vidas”.

(Carl G. Jung)

¿Qué diferencias hay?

A modo de opinión personal, las diferencias  más importantes que encuentro son:

– El coaching toma como punto de partida los objetivos y problemas presentados por el asesorado, mientras que el asesoramiento filosófico indaga sobre las bases de dichos objetivos, y sobre su utilidad en nuestro proyecto de vida partiendo de las creencias del asesorado.

– El coaching tiene un pilar sólido en la relación entre cliente y coach, mientras que en el asesoramiento filosófico el asesor actúa como un espejo en el que el asesorado encuentra respuestas, sin necesidad de vínculos especiales entre ambos y respetando la autonomía del asesorado.

– Las técnicas usadas en el coaching son de creación actual, influenciadas por disciplinas recientes como pueden ser la PNL o la psicología, relacionadas con la provocación directa de la motivación, emoción y determinados procesos mentales, mientras que en el asesoramiento filosófico las técnicas usadas provienen en su mayoría de los tiempos de la filosofía clásica, y están basadas en el diálogo y las preguntas, tal como puede ser la mayéutica, la refutación o la escucha hermenéutica.

– El filósofo asesor cuenta con el conocimiento de la amplia tradición de sabiduría de vida que transmite el saber filosófico, el coach tiene la formación específica, y en casos también periférica, para la realización de sus dinámicas, conocimiento comunicacional, motivacional, emocional, organizativo y disciplinario para aplicar sus herramientas eficazmente.

Resultados

En el caso del asesoramiento filosófico se ofrece una revisión sobre nuestras concepciones y creencias, una reflexión sobre nosotros mismos en la que descubriremos las pautas necesarias para guiar nuestras vidas y para encontrar la autenticidad necesaria para encontrar soluciones duraderas y trascendentales.

En el caso del coaching encontraremos clarificación y soluciones para problemas concretos, una orientación a resultados condicionada por el acompañamiento del coach, que nos ayudará igualmente a descubrir una información interesante para nuestra mejora personal como pueden ser nuestras fortalezas, debilidades y obstáculos.

En ambos casos ninguna disciplina puede  ofrecer resultados ante casos de claros problemas psicológicos.

Conclusión

Los límites entre las prácticas de estas disciplinas, e incluso otras, no están claramente definidas así como tampoco lo son sus resultados, pero en resumidas cuentas podemos decir que en el asesoramiento filosófico encontraremos soluciones trascendentales por nosotros mismos con técnicas y cuestiones tan antiguas como el saber humano, y en el coaching encontraremos ayuda con procesos y técnicas orientados a solucionar los problemas y a alcanzar los objetivos presentados.

Mapa de términos:

Coaching: Objetivos, productividad, proactividad, trabajo, emociones, información, energía, motivación, imagen, liderazgo

Asesoramiento filosófico: Reflexión, diálogo, autodescubrimiento, trascendental, creencias, dogmas, ideas, despertar

Comunes: Clarificación, descubrimiento, consulta, soluciones

 

Para concluir se me surgen preguntas que espero resolver pronto como… ¿Debe todavía la psicología resolver problemas relacionados con el amor y las relaciones?, en el coaching, ¿Qué ocurre si intentamos alcanzar objetivos que luego puede que nos aporten infelicidad?, en la práctica filosófica ¿Podría dar soluciones o consuelo en casos de problemas extremos relacionados con la violencia o la economía?

Os invito a corregirme en todo aquello que me haya equivocado con mi opinión e información recopilada, así como a seguir debatiendo sobre el tema.