El cínico postmoderno ya no tiene esperanza ni cree en nada, ni patria, religión, ideales… no hay utopía por la que luchar, nada por lo que pelear, pues nada interesa, y nada lleva a ninguna parte. El cambio es imposible y todo esfuerzo por una alternativa mejor es inútil.
El cínico postmoderno se queda en el sillón de su casa observando con mayor o menor interés como la historia se sucede como si fuera otra película más de su siempre encendido televisor.

Como vemos, el cinismo postmoderno (que no el antiguo cinismo griego) es una nueva forma de desesperación y de resentimiento contra toda forma de pensamiento alternativo, pues son tantas las luchas perdidas que piensan que ya no queda esperanza por cambiar nada en esta férrea sociedad, no hay trascendencia alguna en los actos de un hombre, o incluso de una sociedad entera, y eso es motivo suficiente para adoptar una actitud de pasividad y desentendimiento hacia lo que nos afecta directamente.

Este perfil cínico esta muy extendido, todos conocemos a una u otra persona que decide escudarse de toda participación de lucha o esfuerzo cognitivo por algo mejor, tras una retahila de pequeñas excusas que coge de aquí y de allá, que incluso una vez desmontadas desvelan su actitud pasiva y pesimista, y su ánimo de contagiar su virus a cuantas más personas mejor para camuflarse en la masa. Lo único que mueve al cínico postmoderno es su instinto de supervivencia, y el oportunismo de aprovecharse de lo ajeno para su propio bienestar, yo lo resumiría en una especie de zombi egoísta.

Hablar del cinismo postmoderno es hablar del filósofo alemán Peter Sloterdijk, y más concretamente de su libro “Crítica de la razón cínica” (1983) en el que expresa la evolución de esta plaga, desde el fracaso de la ilustración, pasando por el nacimiento del nihilismo y su evolución hasta este punto actual en el que dicha actitud se ha vuelto más extendida y radical que nunca.

Después de los sucesos vividos en España como el 15M, diversas manifestaciones, huelga general… todos podemos imaginarnos muchas personas cercanas a nosotros (o incluso uno mismo) que participan de este cinismo, nada les interesa, ni siquiera lo que parece que les interesa lo hace realmente, incluso ni ellos mismos se merecen un autoesfuerzo por mejorar, pero además el cinismo llega a varias etapas de la vida, incluso la educación formal y universitaria está atrapada en las redes del cinismo. Se trata de aprobar los créditos, de hacer ver que uno sabe, para así tener un título y acceder a la vida profesional, para una vez ahí, hacer ver que a uno le interesa lo que se cuece en aquella empresa, comenta Sloterdijk.

Si ya apenas queda pasión y ganas de hacer las cosas mejorar, no me quiero imaginar cual es el futuro de las personas que componemos esta sociedad, sólo nos queda ver como el pensamiento crítico, la duda y el humanismo se pierden para ser sustituidos por los medios de comunicación sensacionalistas, y por la palabra del capitalismo.

¿Sufre usted de cinismo postmoderno? ¿Cree que es bueno o productivo desentenderse de todo y no luchar u opinar públicamente? ¿No es un comportamiento cobarde no hacer algo por el miedo al compromiso o al fracaso? ¿Somos menos humanos rehuyendo el compromiso cognitivo de pensar un problema? ¿Dónde nos va a llevar esta nueva plaga?