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    Categories: Diccionario Filosófico

Ataraxia




¿No sería maravilloso no sentir malas sensaciones o percepciones desagradables en nuestra vida? ¿No sería una maravilloso poder evitar de nuestras vidas todas aquellas cosas que nos turban o nos hacen incomodarnos?

Esta es la propuesta que nos hace Epicuro y los estoicos con la ataraxia o los escépticos con la suspensión del juicio. Esta es la ausencia de inquietud, una paz del alma, un estado de profunda calma en la que lo externo no turba nuestro ánimo ni nuestro bienestar.
Desgraciadamente, no se puede entender esta postura como una analgésica sensación en la que uno deja de percibir cosas malas del exterior. Tampoco es una automutilación de las emociones ni un fallo voluntario por dejar de recibir estímulos. Esta posición tan vaga y tan “fácil” es errónea. La ataraxia, con toda la filosofía que sostiene, se parece más a un estado, un símbolo en el que la persona, por medio del ejercicio y el error constante, consigue un equilibrio personal y espiritual. Es una plenitud un reposo del alma (Epicuro) o la felicidad en acto (Epicteto).

No es fácil decir esto, pero nuestra cultura del “take it ease” o del “rápido y fácil” nos impide comprender en su complejidad este término. Aunque vendría a ser, simplificándolo, un camino largo, de duro entrenamiento que nunca llegará a ser perfecto en el que el hombre pero que en su práctica, uno se acerca a la experiencia de vivir en la eternidad. «Pues en nada se asemeja a un mortal el hombre que vive entre bienes inmortales». Escribe Epicuro en Cartas a Meneceo, 135.

Así pues, si estás pensando en tratar de acercarte a la ataraxia, ten presente que te hará falta mucha voluntad y mucha intención por tratar de percibirlo todo desde su máximo sentido de eternidad. Desde su presente eterno y continuo que nos acerca a nuestra parte más inmortal en la que los breves detalles que nos podrían molestar, no son más que pequeñas motas de polvo que a nadie son capaces de afectar.

Porque, ¿qué somos comparados con la inmensidad del mundo? ¿Cuánta importancia tienen realmente nuestros problemas si observamos el mundo desde una perspectiva macro a gran escala? Finalmente, no somos más que un leve susurro en el total de la vida que podría albergar nuestro inexplorado universo.

Entonces, ¿cómo ver ahora nuestros problemas y preocupaciones en perspectiva con tal inmensidad? Somos parte de esta experiencia eterna, disfrutémosla lo mejor posible, con el menor daño posible a lo que nos rodea.




Jorge Sánchez-Manjavacas :Licenciado en filosofía, especializado en práctica filosófica, y conocido por sus actividades de cafés filosóficos y filosofía para niños. http://www.koinefilosofica.org/ @jorgekoine @koinefilo

View Comments (5)

  • Sólo un matiz: la suspensión del juicio, la epokhé, es simplemente una operación intelectual (típica del escéptico, en efecto). Es interesante estudiar la relación entre ataraxia y epokhé. Mientras que el control de las emociones no es nada fácil, la suspensión del juicio consiste simplemente en abstenerse de sentar posición sin haber reflexionado suficientemente. Y una de las consecuencias de juzgar a la ligera es que podemos ser llevados a estados emocionales no sólo indeseables, sino también injustos. Por lo tanto, un sano ejercicio de la epokhé puede facilitar la ataraxia en la medida en que evitará la proliferación de "emociones infundadas" (por ejemplo, los odios que suscitan el fútbol o las opiniones políticas superficiales). Buenísimo el blog; te invito al mío: http://lanavajadeempedocles.blogspot.com.es/

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    • La ataraxia, siempre me a llamado la atención este término, debe ser un estado especial, donde existe una imperturbabilidad del alma, estar en paz consigo mismo, aunque sea difícil de conseguirlo debido a que es difícil de controlar nuestras emociones, pero creo que si es posible sin que sea un trastorno psicológico.