Hoy en día son muchas las veces que nos tenemos que enfrentar a críticas, y también son otras tantas las veces que las realizamos.
Cuando recibimos una crítica podemos notar que no siempre tiene la misma intención, y que la reacción que nos provoca dicha crítica, aunque sea la misma crítica, no nos provoca una reacción igual dependiendo de quien venga.
Vamos a ver qué es una crítica, qué tipos de críticas hay, y qué hacer con ellas.

Crítica(del griego κριτική –kritikē-, κριτικός –kritikós-, «capaz de discernir», es una opinión que emitimos a modo de examen y juicio, y solemos relacionarla mayormente con connotaciones negativas, resaltar lo negativo para guiar hacia lo positivo, siempre  bajo el criterio del que hace la crítica, de ahí las diferencias enla utilidad de una crítica.

Básicamente nos encontramos con 3 tipos de críticas.

Positiva: Cuando el juicio u opinión simplemente es positivo.

Negativa: Cuando el juicio u opinión solamente tiene una finalidad de advertencia negativa.

Constructiva: Cuando el juicio es negativo, pero ofrece un punto de partida para llegar a una solución mejor. Es la crítica mas útil cuando se emite desde una intención de solución.

Las intenciones de cada crítica se relacionan con cada tipo de crítica, cuando recibimos una crítica…

Positiva: “Lo que haces está muy bien” La intención es buena, la única utilidad es el apoyo.

Negativa: “Lo que haces es una porquería” La intención no tiene finalidad buena, y si pudiera tenerla, no tiene utilidad, lo que la hace igualmente mala. Muchas veces la falta de expresión de la gente puede hacer que deje esa buena inteción oculta, por lo que deberíamos tomarnos un segundo para pensar las críticas negativas y buscarles una opción positiva, si la hay.

Constructiva: La finalidad de una crítica constructiva puede ser buena o mala en función de la valoración de la inteción que hacemos del que emite la crítica. Es decir, puede que sea una crítica constructiva de verdad, o solo lo parezca.
“Esta comida está muy mala, deberías dedicarte a otra cosa” En este caso hay una doble crítica, parece constructiva pero es una crítica negativa.
“Esta comida está muy salada, para la próxima vez echa menos sal” Una crítica con un consejo, problema y solución razonada, ya es otra cosa.
Esto sería una verdadera crítica.

¿Por qué nos cuesta aceptar las críticas?

Como su nombre sugiere, las críticas nos evoca un momento crítico, de crisis, pues lo que hemos establecido se tambalea, y se ve enfrentado a un cambio que no teníamos previsto, a lo que solemos responder agresivamente, o por lo menos a la defensiva. El cambio incomoda e implica un esfuerzo que no teníamos previsto, por eso solemos rechazar las críticas. Con la crítica se crea un punto de vista negativo sobre nosotros, y la aceptación de dicho punto negativo implica la aceptación del que lo emite, por lo que en las críticas nos enfrentamos a dos barreras, el cambio que implica la propia crítica, y el criticador.

Aunque la crítica pueda ser útil dependerá de la figura del criticador si la aceptamos públicamente o no, ya sea por orgullo, por creer que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos, porque el criticador nos cae mal…

y la tercera barrera seríamos nosotros mismos, una crítica además de implicar cambio, y la aceptación del criticador, implica una variación sobre el concepto que tenemos de nosotros mismos, nuestra autoimagen, y ya sea porque no queremos cambiar dicha autoimagen o porque tenemos miedo a crear una espiral que profundice en nuestro autoconocimiento.

Por eso cada vez que recibamos una crítica, deberíamos estar abiertos al menos a pensar un instante qué tipo de crítica es, si es útil o no, cuál parece su intención, si debemos aceptarla públicamente independientemente de la persona que proceda y si no somos nosotros mismo o nuestro miedo a rectificar y cambiar los que van a impedir la posibilidad de mejorar en algo.
Igualmente tendríamos que pensar todo esto cuando seamos nosotros los que vamos a realizar la crítica.

Son muchos los filósofos que han meditado sobre la crítica, en este enlace hay un artículo muy bueno, sobretodo de la opinión de Foucault sobre este tema.