Desde que comencé a leer filosofía, mucho antes de iniciar unos estudios oficiales, han sido unas pocas las lecciones o ideas las que más han influido sobre mi vida. Como si de un museo se tratara, uno va pasando por las distintas salas, de autores, de épocas, de distintas corrientes, y una vez que disfruta el contexto de cada una de las salas, elige solamente unas pocas obras para decorar su casa.

Así es como vivo yo la filosofía, de lo que leemos y aprendemos siempre hay algo que deja una especial huella en nostros, ya sea por su uso práctico o por su relación con nuestra experiencia personal, aunque tengamos muchos conocimientos o recordemos opiniones, incluso contrariadas, de un gran número de pensadores, siempre hay ideas que hacemos más nuestras, creando una combinación única, tal como lo es nuestra percepción de la realidad.

Uno es libre de dejarse influenciar, de aprener, de leer, o incluso de no hacerlo, pero es innegable lo mucho que podemos aprender de otros para mejorar diversos aspectos de nuestra vida.

Estos son las 5 ideas o lecciones que más suelo tener en cuenta, y que tanto a mi como a otro cualquiera, pueden ser de gran utilidad. Al igual que una obra es buena en sí misma, y no por su autor, voy a obviar las fuentes, corrientes, y autores de estas lecciones, aunque fácilmente se pueden reconocer, o buscar en Google sobre su procedencia e interpretaciones.
Allá van:

Nosotros creamos nuestro mundo
Creemos que las cosas nos son dadas de una manera, pero la última palabra la tenemos nosotros, las cosas son como nosotros nos sentimos, cambiar la percepción de algo o la forma de afrontar un problema depende de uno mismo. Vivimos una realidad única por individuo, y nosotros somos los que la interpretamos. Es increible cuando entendemos esto, hasta situaciones de tristeza o enfado pueden dar la vuelta comprendiendo que la fuente del sentimiento está dentro, y no fuera, y es más moldeable y controlable conforme más lo entendemos.

Conocete a ti mismo
Qué menos para tener una vida auténtica que quitarnos todas las máscaras y mirarnos al espejo. Tener la consciencia de nuestra existencia y el conocimiento necesario sobre nosotros mismos es un paso esencia para tener un pensamiento crítico, claro y coherente, e incluso no dejarnos llevar por terceros en nuestras elecciones, pues conocernos también es darnos más importancia.

Trata al prójimo como a ti mismo
Núcleo de muchas religiones (no tanto de religiosos) y de muchos pensadores éticos, parece una solución razonable y sencilla para hacer que el mundo funcione mejor, pero ¿realmente somos capaces de ello?

Hay vida antes de la muerte
Especular con la ambiguedad de la post-muerte es un cúmulo de problemas y miedos infinito, que nos condicionan de por vida por un tema cultural. Sabemos qué es la vida, sabemos qué es la muerte, y no necesitamos más. Sigo pensando que muchos prefieren empeñar el paraiso que tenemos, por uno del que no tienen prebas empíricas. Una vez dicho esto, toca decir un Carpe Diem.

El apego como fuente de sufrimiento
Entrar en el conocimiento de este concepto es tan rompedor como gratificante. Cuando compredemos el apego como fuente de sufrimiento, empezamos a entender que todos los problemas nacen cuando tenemos la ilusión de algo falso como real, no podemos pensar en que las cosas que amamos son eternas, cuando lo cierto es que lo único que perdura es el cambio, además esto implica no confundir el amor o la estima con la posesión, tanto de otros como de nosotros mismos, algo que nos hace cambiar nuestra percepción del mundo hacia algo más auténtico y liviano.

¿Cuáles son las tuyas?